A la vuelta de la esquina los desastres ensayados
y los que tuvieron libre improvisación se funden
se confunden se ahogan vuelven
de vez en cuando como pasto duro
como cuadrante de barro y mierda donde algo se perdió.
A la vuelta de la esquina los desastres ensayados
y los que tuvieron libre improvisación se funden
se confunden se ahogan vuelven
de vez en cuando como pasto duro
como cuadrante de barro y mierda donde algo se perdió.
Si los analistas de siempre
dicen que el candidateo
se hace en poesía chispeante
y el gobernalle en prosa seca
entonces la convocatoria
a reactivar los tanques
y llevar las armas recargadas
será hacer dramaturgia
la peor posible
escribiendo escenas con la sangre
de civiles que no tuvieron nada
que ver con los motivos
de ese alzamiento donde
la figura del enemigo parece
una foto mal sacada.
Una cabeza puede pensar mejor que dos
sólo si esa cabeza abraza el borde
traga la borra del aire indeseado
y busca el latido de las llagas que no se atreve a abordar
mientras otros sólo piensan en babosadas.
Las monedas lanzadas
al azar no deciden
ningún resultado conocido.
Son arrojadas por ociosos
hacia la plaza de las palomas
y los señores cansados.
¿Cómo leer el escenario
de la victoria fluorescente
o del hierro derrotista
si esas monedas sonoras
representan sólo los restos?
Ninguna fortuna hay allí.
Las monedas caen de canto
y sólo expresan la miseria de quienes las tiran.
y en lo que toco ya no está
mi cuerpo sino otra energía
otro movimiento de ondas
triangulares el perfume la
atigrada costura el aliento final
la voz rendida sonriente todo
en un flash hacia adelante tu
piel hacia adelante el adiós
tierno se eleva hacia adelante.
Cuando en esa muralla
color zapallo
donde creías que jamás
tendrías recompensa
te alcanza el sabor categórico
de las frambuesas
sientes que el viento
más que soplar típicamente
a tu favor te devuelve
a una calidez en parte ubicable
en parte distinta para bien
en su totalidad reivindicadora
del amanecer sin sarcasmo
de los besos que esperabas sin saberlo.
cómo no van a seguir
lanzando granadas
bombardeando colegios
disparando aunque el hielo
se interponga
si algunos de los nuestros
(pobres pajarones)
pedían la rendición
con pañuelos blancos
desechables.
corrosiva
la arena del tiempo
te dejó abajo
de ese carro
confundió tu perfume
con el olor de un cerdo
puso piedras
esquirladas
en el pasto que pisaste
y hoy
deja que tu nombre lo susurren
pobres borricos insolentes
que esparcen la arena del tiempo.
La cuenta nueva del borrón
todavía tiene algunas
impurezas del desastre
algunos residuos no declarados
que algún listillo
querrá
volver a
revisar
bajo un razonamiento
mezquino.
De peores lugares me han sacado
peores versos he dejado
(la parafernalia cursi
o el exhibicionismo críptico)
y mi voz abatida
ha pronunciado declaraciones
y petitorios muy fallidos
escenas que he transitado
para ver si la espiral
me lleva al lugar preciso
donde mi imprecisión caiga blandita.
Todavía la noche
no resuelve el misterio
de los que no consiguen
aferrarse a ciertas luces
envolventes conocidas
porque una oscuridad mayor
e interior los pone
a merced de muros terribles
y los rocía el alcohol bravío
o lo químico sin ecuación-
Todavía la noche no reconoce
a sus hijos bastardos.
Cuando acaba la función
quedan restos de algodón de azúcar
engullidos por los enamorados
esos que ven la película completa
con sus declaraciones y sus promesas
y esa música melosa que agarra
hasta al más amargado
mientras pasan las escenas
se abrazan
se comen a besos
se comen el algodón pero
llega un punto en el que demasiada dulzura
ya no cabe en ellos y cuando acaba
el filme
se van a otra parte a abrazarse
besarse y otras cosas que es mejor
no precisar aquí
mientras
el personal de limpieza
se tiene que mamar los restos
tan pegajosos
de algodón de azúcar
ese rosado insoportable.
Esa piel es pura
membranza: fresca
membrana que cuando se rasga
concentra todo el placer
sonoro de ojos cerrados
en una tarde interior
de brisa jardinera y por
la intensidad de la caricia queda
remembranza definitiva,
sangre fiel al armonio,
palabra de húmedo pronunciar,
el choque de los nombres encontrados.
Piel que no quiere apagarse.
Cristiano Warnkeniano: fuiste bueno
andando por jardines de belleza
pero se desertificó tu mesa
y confundido se apaga tu trueno.
poco y nada
(a menudo más nada
que poco) se puede hacer
cuando oriente
y occidente se ven
tan lejos y tan
dolorosamente cerca
como una mancha de aceite
y sangre que se mezclan
con los árboles y los edificios
con las palabras y los silencios
con las lágrimas incontenibles
con el miedo que no cesa.
ese zafiro bastardo
siempre a punto de explotar
de desintegrarse y que allí sigue
recogiendo sus residuos incómodos.
Aquí es donde el viento
nos arroja y nos besa:
en las horas arrancadas
del manual que de a poco
se descompagina,
y cuando se diluye
ya somos lo improbable,
el álbum erecto.
noches en las que
las sombras de los autos
aceptan que el viento haga
lo que desee mientras
el murmullo del metro
alcanza al olor de las empanadas
como en una conversación
que no buscó fijarse allí
así uno en la torcedura
del tiempo a contrarreloj
me siento en el concho de lo encontrado
me escribo desde el desenfoque
me miro en otro espejo de barro
soy un invitado de una impura noche.
Aquí la teoría de la relatividad
se explica con limones, papas,
batidos haitianos
y desodorantes.
esos perros ladran terriblemente parece que
su amo los levantara a un ritmo
cruel presionándolos para que ladren
para que le cuiden su galpón turbio
perros títeres siguiendo un esquema
vacío tal vez se suelten tomen vida
propia maten al titiritero se coman
su piel seca y administren ellos el galpón.
Rubén, la princesa
ya no estará triste
ni enrabiada mientras
pueda cagarse en las
preguntas burdas
sobre su angst o su sangre.
Misterio tendrá siempre
pero no para el hueveo
tuyo ni de otros liristas
de chorrillanas que miran
hacia el Teletrak. La
princesa es el aleteo
de su pañuelo y su certeza
sobre su cuerpo. No más
preguntas hueonas señor juez.
No pienso en lo que se piensa. No
en esas tablas viejas que existían
mucho antes que yo. No en los
instrumentos que miden presión,
ardor, aplausos o palmaditas
virtuales y más allá. No en
Dios como papeleta valórica
al uso ni en la Familia
(nótese la fétida mayúscula)
como figura unitaria que salva
al barrabás de turno. No pienso
en lo que se piensa, en el halo
santón o jipi o donativo. Pienso
en la tela de cebolla tan llorona
que quiero horadar, en el bloque
de cartón piedra que no es castillo
ni fortaleza y merece ser pateado
por Cantona o Alexis. Este pasillo
salpica incertidumbre. Trabo
el pensar vulgar, lo tuerzo,
luego no existo o lo hago a contramano.
No se sabe todavía
si a causa o por culpa
de las doctrinas Friedman
o de las ideas marxistas leninistas
o de la patafísica reconstructiva
Santiago de Chile se fugará
a Florianópolis
Buenos Aires a Temecula
Madrid a Cachiyuyo
Berlín a Tasmania
Moscú a Casilda
Tokio a Punta Arenas
no se sabe camarada
no se sabe compañero militante
a ciencia cierta si la fuga
de capitales se concreta de frentón
con camas petacas y trajes claros
o todo sigue en su lugar
no se mueve una sola moneda de níquel
y los desastres y bloqueos
siguen su curso para solaz
de la agenda setting y quienes
creen en ella demasiado.
La picazón del corazón
cuando ha pasado un largo tiempos
de recibir esas punzadas
esos golpes dolorosos tras
muchos días y noches
en que la decepción fue moneda común
llega
y las uñas limpias deben
rascar rascar sobre ese corazón
reseco que pierde su esencia rojiza
ese corazón pobrecito que no sabe
si va a volver a sufrir
secamente
o en la aparición de un alma noble
de unas manos tiernas
de unos labios muy vivos
recuperará su frescura roja
su forma curva
su nombre
su prestigio
ese ser corazón al que le duele
incluso cuando le pica.
la chimenea sin el fuego
la olla sin el caldo
el árbol sin las ramas
la lata sin el jugo
lo plástico más duro
los corazones esvásticos
o quién sabe qué más puede
vaciarse cruelmente
cambiar por fuerza mayor intolerante
o quedar como la antesala de otro infierno.
Olvidé un coqueteo con el ajedrez
de adolescente pero aunque hoy
no me obsesiona el mover de piezas
a ratos pienso en esa disciplina
querida mas no abordada y creo
que la reina debería comerse al rey
sin que vengan los puristas a parar el reloj
y echar pestes perdiendo esa compostura
patriarcalmente fablando.
Ya es algo amargamente habitual
que con el campo abierto listo para arrojar trozos
de libertad crujiente uno tropiece o se caiga
de preferencia bocabajo con el temblor que prefigura
cierta muerte
y al levantarse
quien llegó es cubierto
por un leve mareo que puede
frenar el minutaje posterior
pero allí sigue firme
aunque la conciencia aguda
conserva el dolor del golpe.
Allí sigue el viejo televisor
Tatung Dynamic
puesto en el patio
sobre una parte de la tierra
húmeda y dura
cargoseado por la lluvia
fundido por el sol
azotado por el viento
rajado por los meses
en que algo despertó
con híbrida e insolente certeza
con dolor sangre y lágrimas
y el deseo de ver brotes dignos
y quizás un rosal enorme
cubriendo ese televisor
reliquia de la resistencia.
El vestido floreado fue sólo
el celofán de tela justo
para tu intención de volcarte
y revolcarte colorada
como un tomate que pide
a gritos ser pellizcado
a susurros ser saboreado
y a ruidos indescriptibles
ser lo que explote con sus jugos
mientras tus ojos se remarcan
como los más dulces y obscenos
que cualquiera podría mirar
sin pestañear firme ante
el huracán de piel y lengua
que olvida el vestido floreado
y el color del sillón
pero no olvida sacudirse
diabla colorada incesante.
65% de canas: la nariz roja por el sol: dos o tres costras cerca de la boca: un río de pus corriendo más que la sangre: la misma boca reseca a punto de dejar de ser roja: los ojos borrosos que alguna vez fueron azules por cierto contacto con otros ojos: la lengua seca o reseca o alejada del pozo del pueblo donde habita: el flujo entrecortado de palabras que se vacían en el diccionario y se oscurecen levemente en su voz: mientras tanto el reloj se cree amo y señor de este rincón de gárgolas comprando pan: bebiendo té: contando chismes ácidos: el rincón del que saldrá difícilmente:
el rincón que duele en todo el cuerpo.
el capital crece o disminuye
y más allá de lo que digan
los marx o los adamsmiths
mantiene su neutralidad y se caga
en la neutralidad cotidiana aparente
en la tiranía del hambre que no es juego.
:el ritmo de algo
que nos pincha y nos lleva
a afirmar y repetir
como si eso estuviera hace
cientos de años
pero
no se sabe cómo se hizo
o cómo se escribió
porque una combinación de origen androide
lo puso sobre la mesa para
que propios y extraños digan
que esto es una mesa.
abrir los ojos no es tanto
una operación mecánica
destinada a apartar
esas legañas duras generadas
por la pena de mil decepciones
o por el desgaste de ver eso
que hiere y exige.
abrir los ojos es fijar
la vista en el paisaje yacente
y darle otra interpretación
mucho más afilada que el trazo
pobrísimo de quienes conforman
ese paisaje.
Del edificio más lejano suele ponerse en duda
si la luz que le llega
es del sol pálido
o de las nubes indolentes
si no es por aquello tal vez
será por las grietas que guarda
de tantos días serenos o tantas noches regadas
de alcohol y ventanales empañados
o por su quieta consonancia
con el cielo inestable de las manos
que lo construyeron nunca de los patrones
que duermen en otro continente.
Sorda idea que me rodeas
en una mudez grisácea
que inmoviliza hasta a los papeles
tirados en un borde,
busco deshacerme de ti agitando
una botella de licor de papaya
o algún libro de sicoanálisis
que se llenaba de polvo al lado
de la lámpara. Así como vas
(culebreando rastrera)
pronto causarás el rompimiento
de la botella cuyos pedazos
(esquirlas despegando) le pedirán
a mi sangre que escriba
eso que me satura y se caga
en el sicoanálisis
o en la dirección más circunspecta.
un día de tocarte
queda flotando como gota
como caligrafía ingrávida
deseosa de encontrar su repetición
ese reverbero que resuena
proyectado en el camino
tras la última vez de estar
en tu piel juguetona
que domina
la mía
y tiene todo el derecho del mundo
a reventar en colores
en ondas
de abstracciones
imperantes.
Soñé que el televisor plasma
que ocupa la totalidad de esa pared
en lugar de la peli de acción
un partido de la champions
un boletín de los talibanes
o un video de la estrella pop en boga
emitía una lágrima densa
cuyo líquido traslúcido
daba paso a la sangre que parecía
coagularse en algún rincón
pero tuvo que soltarse
como el eco de lo que sangra y duele
como el eco del mundo que se cae a pedazos
Trabo la puerta imaginaria
mientras el ruido de la calle crece
o se fragmenta según el argumento de turno
para repensar eso de tu sabor a limón salado
-a manera de perfume no oficial, de seña
que me concedes, de estela libre.
Antes no había nada en ese baldío
manejado a duras penas en la interna,
pero dos gestos tuyos fueron fichas chocando
y una brisa labial que me niego
a ocultar frente a los claros paseantes
que desconocen esto pero lo intuyen
un poco,
sólo un poco. Lo justo
que me eriza la piel.
Para Igor Jovanovic
Ese sobre cruzó fríos y calores,
puertas y cortinas, hasta colarse
por un rajo de la entrada hogareña
y hacerme llegar esos símbolos
como cascadas casi sobrenaturales.
No he botado el sobre y no encuentro
una razón para hacerlo. Sí encontré el motivo
para seguir abrazando este aire
con ese objeto frente a mí: lo que Igor
supo condensar como pocos.
aquí ya no se sacan cuentas alegres
desde que han muerto en el barrio
más de la mitad de quienes conocía
por garrote o puñal o incineración.
por eso al calcular con los dedos
termino secándome las lágrimas.
a palabras necias
oídos saturados que oyen
golpes punteos y gritos
que parecen necios pero
muchas veces dicen más
que esa sordera social putrefacta.
a pesar de su fama cruel
los cuervos jóvenes inspiran cariño
por su canto tempranero, fulgor
agudo y repetitivo que fascina
mientras anuncian como si nada
quién será su próxima víctima.
aceitada la aceptación
el jugo colorado que chorreamos
recrea la mancha, la encumbra
mejor que el mordisco de eva
y adán, claro que sin inquisidores,
claro que sin sombras impuestas
a la vinagreta.
LOS PIES EN LA CALLE
LOS OJOS HACIA EL CIELO
LA MENTE PUESTA
HACIA ADENTRO MÁS
QUE LOS OJOS
LO QUE DEBIESE PINTAR
UN CUADRO BRUTO
GARRAPATEAR UN EPIGRAMA
DE DIFÍCIL DIGESTIÓN
QUE CONTRADIGA ESO
DE LA MIRADA PERDIDA
El espacio que dejan los muros, las rejas, las
vallas y otros puntos que obstruyen el paso
a otros estados de ánimo o de discontinua gracia
llega a ser ridículamente tenso, armado
a partir de unas tablas duras incomprensibles.
Así como en otros sitios hablan de los vacíos legales
aquí estamos buscando un vacío ilegal, una sombra
que no esté contaminada con esas normas, un
sol subrepticio que nos deje sonreír. Una luna
(por lo menos) que se cague en los faroles.
FANGORIA - Edificaciones Paganas EP (DRO/Warner, 2022)
/dance pop/ Alaska y Nacho Canut ya son personajes de larga trayectoria en el pop español, creadores de piezas entrañables que unen los ritmos sintéticos con esas letras dramáticas. Es conocida su obsesión con los conceptos de construcción, si antes bautizaron un álbum como ARQUITECTURA EFÍMERA (2004); y ahora lanzan un epé llamado Edificaciones Paganas, cuyas cinco canciones siguen esa línea consolidada, abriendo con el sencillo "Mi burbuja vital", a la que sigue "La pregunta del millón", donde intercalan un ritmo trapero. "No me das pena", por su parte, es un numerazo de cabaret donde el despecho manda; acá el guiño a "Rata de dos patas" de Paquita la del Barrio es tan o más valioso que en "Mamiii" de Becky G y Karol G. Completan el breviario "Del uno al diez", housera y afín a Javiera Mena, y la dosis italo disco de "Satanismo, arte abstracto y Benidorm". Esto también es alto arte pop.
La imagen del mundo
quema sus matorrales
satura sus cableados
modifica los semáforos
vomita sobre los edificios
corroe la publicidad borrosa
de las ilusiones
mientras otros creen conocerla
por los abrazos y las manos dadas
en las reuniones enormes
regadas de café pobladas de galletas
y por los informes catódicos
que prefieren vocear la superficie.
valga pensar que esto
de dejar caer la tinta de la pluma
sobre una hoja temblorosa
se llega a parecer mucho
a arrojarse uno por la ventana
sin medir la magnitud de la caída
sea esta sobre un toldo establecido
un círculo de pasto
una poza gris
o un montículo rocoso
que hará salpicar la sangre
o el estruendo de la pérdida de conciencia
cuyo dolor viene a recordar
que esto de dejar caer
la tinta de la pluma
no es algo que pueda
dejar a nadie sin llaga alguna
The yuppies networking
Radiohead
Bálsamo de nadie la rotura de la cañería dando pie
a que el barro jodiese
a las camionetas que esperaban salir
a trabajar los señores que (ellos creen)
manejan las cifras consternaditos
ellitos con el agua sucia mojando
sus pantalones de seda italiana
(recién recibidos) sin saber
qué hacer ellos que lo saben todo
y los que no lo inventan con el gentil
auspicio (eso dicen) de sus accionistas
andan histéricos camino a sus oficinas
no tuvieron calle ni olieron el piñén
bálsamo de nadie esto prueba de humildad
para estos yupis not networking nica.
Retener el aliento de lo que ya
fue una escena burda
para
hacerlo papilla de parrafadas
o caldo espeso de estrofas:
es lo que nos queda
cuando
una hilera de carros
pasan de largo al vernos
cuando
el traje que nos ha acompañado
en demasiadas tardes
ya luce
con rastros de ser visitado por las polillas.
Lánguidos pasan los días,
áspera llega la sopa,
los papeles
de lo que cobramos se ponen amarillos
muy pronto.
Las hojas de lo que redactamos
podrían seguir la misma senda.
Menuda advertencia.
Si la inmortalidad se parece
a una cancha de golf
donde los presentes agarran
sus palos y le dan a la pelota
sin pasión y de igual manera
miran el hoyo donde cae o no cae
y siguen como si nada
prefiero derrumbarme con la sangre
saliendo de mi cuerpo de los hoyos
hechos por larvas y bestias
que sí tienen pasión.
A mí ni boletines ni ofertas de ollas chinas
ni invitaciones a clubes ni promos de ladrillos
historiográficos, para suscripciones
mantengo mi suscripción al vacío de los días
abiertos, de las sombras contradictorias,
de los paralelos líquidos, las esferas cuyo gas
no se nota tanto en la vecindad pero uno
desde su lista de apuntes ociosos
las eleva. La caja del correo está vacía,
las suscripciones intangibles crecen.
Se han repetido las historias
hasta gastarse, tanto los relatos
épicos con o sin consignas o banderas
o los folletines de amor con o sin
pornografía. Sí, se gastan pero
algo las mantiene por los costados
o en las napas subterráneas, esas tramas
o subtramas de raíces desconocidas
que de a poco se ganan el cariño.
El anciano relato todavía puede pulverizar
al dato puntual que se pasa de boca en boca
mientras esa cuña que advierte de lo posible
sea sólo un volador de luces vendido
por los que instalan imperios de plástico
y el relato confirme por enésima vez su impronta
de hierro épico de cuadro broncíneo que escapa
a las sirenas de liquidación de temporada dispuestas
a afirmar vencidas que el anciano relato es más sabio.
Del futuro esplendor al no
futuro del no futuro a la quema
de las rosas improbables hay
una serie de trasbordos intrincados
moños de vieja que cuesta deshacer
con la ilusión de encontrar una salida
o en el peor de los casos tapar la discoteca con
el DJ adentro cuando la música guatea
cuando el camino para llegar hasta allí
se vuelve juego de espejos aka pesadilla.
1. Princesa Alba- "Te lo prometo" 2. FloyyMenor y Cris MJ- "Gata Only" 3. Vesta Lugg con Loyaltty- "Paracetamol (Pe...