30 enero, 2006

PUNTEOS, LOOPS Y DEMASES: Jet Lag

Jet Lag es una banda española, oriunda de Madrid, liderada por un muchacho llamado Pablo García y cuyas letras son en inglés. Llevan publicados 3 álbumes, y uno de ellos es BEAUTIFUL SCARS (Bittersweet, 2002). Ellos cultivan un pop rock de raíz norteamericana, potente, matizado y con momentos dulces (como en "Rain" y en el lento cúlmine "Pale blue"). Esas características se advierten a lo largo del disco, y no deja de ser bello comprobarlo. "My emptiness" tiene una capa pop en el desenvolverse del teclado, y una más fuerte en la guitarra del coro. "Six" va acelerada pero acaba en una ralentización que incluye un tenue acople. Y las sombras yanquis se expresan en "Everytime (I look around)" y "Sinking ships": en la última es imposible no pensar en R.E.M. (con quienes los han comparado en su tierra); de la otra canción digamos que la guitarra remite un pelo a Foo Fighters, claro que sin la gritadera de Dave Grohl (no me extraña si pienso en el caso de otros españoles, Chucho, y su tema "La mente del monstruo"). Una delicia lo mostrado. El año pasado salió un álbum homónimo de ellos, y allí hubo aportación norteamericana; la crítica oyó en ese trabajo cierta influencia de Wilco (los mismos del disco A GHOST IS BORN). O sea, no pierden el tiempo. Y también Jet Lag hizo por ahí un cover de "Friday, I´m in love" para el tributo español a The Cure llamado CANCIONES DE LOS CHICOS IMAGINARIOS.

24 enero, 2006

MINIMALIAS Y MAXIMALIAS: ¿qué hace eso allí?

La semana pasada me fijé en la esquina de un lugar que frecuento, y resulta que en el piso de cemento se ve, estancada, la cabeza de una máquina de afeitar desechable. ¿Cómo pudo ir a parar allí, cómo cayó, acaso alguien la enterró por demasiado comprometedora, por idiotez metronómica, por ser culpable de algún tajo, por ser tan digna que merecía un cierto tributo, para escarmentar más que un espantapájaros en un trigal a los cuervos,

o para que este idiota escriba una divagación cualquiera, por decir algo?

INFOLIOS DE ESTE TIEMPO Y OTROS: Poemas Cesantes

Raúl Hernández ha creado en estos tiempos un librito donde llega a versificar desde lo más simple, cosa que no se logra tan fácil. En POEMAS CESANTES (La Calabaza del Diablo, 2005) existe un ánimo desprendido, melancólico, de retratar cómo alguien va y viene mientras intenta buscar trabajo, o enfrenta cada acontecimiento, inclusive el de mirar el enfilamiento de las hormigas. Sorprenden estos golpecitos, dicho todo esto desde mi conocimiento del autor y lo que ya había escrito, aunque no se trate de un viraje radicalísimo. Quienquiera pueda ser el personaje que aparece, uno debiera ponerse en sus zapatos un poco. Como cuando toma el diario para subrayar un empleo a buscar, y se dice: Es un trabajo sucio/pero alguien tiene que hacerlo. Y no es ajena al conjunto la cuestión del poema mismo a escribir, o a corregir, ya
que en el fondo/frustradamente/admites la nostalgia/por la pureza del descuido. Quizás ese último texto que lleva por título justamente "Cesante", con su mención de la casa de Nicanor Parra y la tumba de Huidobro, no sea el remate ideal para este conjunto breve, inapelablemente atendible, donde se recuerda cierto tono de Bertoni, o incluso al libro que Jorge Coulon (Inti Illimani) publicara en 1989 (AL VUELO). Depende del lector creer si estos fragmentos volarán como avioncitos, igual que los haikus que se escriben en hojas de cuadernos.

14 enero, 2006

MINIMALIAS Y MAXIMALIAS: en la Love Parade 2006

Ya ha pasado una semana de la realización de la Love Parade chilena. Estuve presente en ella, y lo mismo hice en la primera versión de 2005 para un evento masivo que se ha realizado por bastantes años en Berlín, Alemania, salvo los últimos años por falta de auspicios. Mi entusiasmo por esta cosa de moverse al ritmo de la electrónica es inocultable, así que partí hacia Alameda vía Metro. A diferencia de la Parade anterior en el Parque Forestal, en ésta se pusieron barreras, y unos cuantos Carabineros revisaron mochilas. A mí me tocó que una mujer lo hiciera. Apenas entré salió el camión con las señas de una marca cervecera, dejando ver a chicas con trajes blancos. Eran casi las dos de la tarde. Una tipa tiraba agua desde su botella plástica, yo hice lo mismo con la respuesta de su agua en mi oreja derecha, lo que no entorpeció mi ánimo. Pasaron los minutos frenéticos siguiendo a los otros camiones, las pasadas ante el chorro brutal de Aguas Andinas (me disparó como tres veces), y me fijaba en una malabarista con sus clavas también siguiendo el ritmo, en un tipo vestido de mimo tirando cartas, en lolitas con alas de mariposa, y se seguía saltando y más o menos. Los baños químicos y los lavaderos especiales colapsaban. Cuando paré para comer alguna cosa, lo hice en el porch de una casa cercana al Cine Arte Alameda, donde justo habían sánguches, agua, Red Bull; me serví uno de jamón c/ queso y tomate. A continuación, en el camión azul de El Mercurio vi a la famosa (y arreglada por el Doctor Vidal) DJ Elektra saludando a los que estábamos. Desde ese instante estaba claro que la masa humana crecía, los empujones metían su dosis de incomodidad, y por ahí algunos estúpidos tirando botellas y no sólo eso: volaban chalas, zapatillas. Como si eso tuviera alguna graciecita... En el camión de TVN se divisaba a doña Kathy Barriga, a Adriana Aguayo y por ahí a una que otra actriz de una teleserie llamada AMOR EN TIEMPO RECORD (cuyo aviso se desplegaba en el truck mismo). Creo que Zikuta era el dejota de ese espacio, y pienso que fue un momento muy disfrutable ése, ¡si puso a New Order, Chemical Brothers y unas remezclas de U2 y The White Stripes! Y alguien notó en mí esa voluntad rockera entre los beats, léase el gesto del cabeceo y la guitarrita imaginaria. Con los camiones paralizados, me corrí para ver qué más pasaba y en otro sector Kathy Drouillas se subía, y como no olvidamos su muestreo de tetas le gritamos, mientras otra nena aleonaba con el micrófono. La avenida principal de Santiago como una disco diurna y amigable a pesar de leves inconvenientes. Me gusta mucho eso. Algo me dice que Berlín ya no aplica, que la Parade, la única, seguirá sólo acá. Otro orgullo nacional tal vez se instale, estoy alucinando, viendo hueás..., ja. Antes de marchar estuve un ratito en el escenario principal, donde se encontraba Luke Santos, argentino que a pesar de ser minusválido sigue en este cuento de mezclar y se notaba. Las zapatillas mojadísimas, la challa como borra en los bordes de mis jeans, y una que me pedía agua entretanto. Pensé, citando a The Jam (el "That´s entertainment" versionado por Morrissey): eso es lo que consigues en el nombre de la entretención. Cuando salí, unos graciosillos tiraban ahora botellas de cerveza; me guarecí un poco para evitar ser alcanzado. Caminé por Lastarria, donde se realizaba un casamiento; afuera, un Ford T arreglado para la ocasión, los familiares tomándose fotos. Ese sábado delicioso sí que había amor. Y una botella de Johnnie Walker tirada cerca del Biógrafo. Eso sería.

ENVÍOS: Carolina, ya encontré a Zorrita

Como Carolina Castro Zamorano (tan citada y valiosa en esta blogósfera) estaba preocupada por tener la letra de una canción, hoy mismo decido postearla, ya que me acordé de su letra. Es ésta:

ZORRITA


Viernes en la tarde, un cuarto para las tres
Ella sube a su cuarto y deja atrás su delantal
Abre su cajón, busca un lápiz y un papel
Silenciosamente comienza el ritual

Zorrita es quien aparece
Zorrita ya quiere volverse
Adorable su Zorrita


Sábado en la tarde, ya casi va a oscurecer
Ella sube a su cuarto y ve que todo sigue igual
Abre su cajón, busca un lápiz y un papel
Silenciosamente comienza el ritual

Zorrita es quien aparece
Zorrita ya quiere volverse
Adorable su Zorrita


Venus, EL ATAQUE DE ZORRITA (BMG, 1996)

05 enero, 2006

INFOLIOS DE ESTE TIEMPO Y OTROS: Diego Ramírez, baile y desolación generales

Diego Ramírez Gajardo lleva bastante tiempo puliendo su voz para hacernos saber del desencanto, de las noches que mientras ocultan más dejan ver, de su dolor, en fin. Para palparlo mejor hay que acercarse a EL BAILE DE LOS NIÑOS (Ediciones Del Temple, 2005), tomo publicado al final del año ya mencionado.

Está dividido en tres partes; lo unitario de la obra es innegable, y también que cada parte tiene su unidad reflejada en esa temática tan marginal, urbana y donde cabe la posibilidad de reconocer el deseo (ad libitum o el de que la Historia aprenda a bailar de una vez). A propósito de esto último pienso en el primer apartado, Baile General de Los Niños (escrito por Diego cuando formó parte de un taller donde se reescribía el CANTO GENERAL de Neruda, de allí las citas y las cursivas). En medio del baile tan mentado se percibe que Todos iban a ser algo pero terminan/lacios y pintarajeados/para los que intentamos aprender la poética de este baile. Y que entre tanta abundancia de más señas el niño mórbido/insecto/lejano/triste concluye así: (nomesientosoloenlanoche).

La segunda parte, Borradito del Cielo, se compone de dos poemas: el que titula el apartado y "Barbie". "Borradito..." es un texto fragmentado, que exhala esa tensión homoerótica digna de Puig, donde la condenación se cruza con el ardor, con la negación del amado, y allí surge por igual el cuestionamiento escritural de él: (Y QUIÉN TE VA A QUERER POETISA DEL FRACASO/QUIÉN TE VA A QUERER A TI EXTRAÑO RELINCHO DE PIERNAS LARGAS/QUIÉN TE VA A QUERER A TI HUÉRFANO DE LA PATRIA). Las Pequeñas Suicidas cierra el conjunto de manera más densa, y allí uno nota la presencia de lo autobiográfico en Diego (no daré más pistas para no sonar morboso), más otros enfoques generales a descubrir. Bello es leer en "He perdido tanto esta noche" cómo el hablante siente que: Alguna vez mi lengua también compartió con la belleza... Como si Rimbaud mismo nos hablara desde vaya a saber dónde. Leyendo todo esto se puede encontrar al baile y a la desolación como dos caras de una moneda real, muy real.