Aquel letrero que hoy
dice
"juzgado de familia"
antes dijo
"casa de tolerancia"
pero nadie reconoce
la mudanza:
el dueño del lugar sonríe
circunspecto por fuera
sudado
por
dentro.
Aquel letrero que hoy
dice
"juzgado de familia"
antes dijo
"casa de tolerancia"
pero nadie reconoce
la mudanza:
el dueño del lugar sonríe
circunspecto por fuera
sudado
por
dentro.
No sé por qué pero este intento
de escritura guardada en el mismo
bolsillo de boletas pañuelos
y llaves oxidadas de rincones forzados
lo llevo como amuleto especial
por si la niebla que confunde las caricias
con los edificios del otro lado
se abre a una mirada menos rígida.
Me corrige este cielo con puntos de luz no comunes, me corrige
este dulzor del café con leche cuya espuma sabe estar
en su lugar, me corrige el viento con capa de justiciero,
me corrige el tono de las que me dan las galletas
cuando pensaban que nadie las iría a ver, me corrige el
neón nuevo de la tienda nueva y sus formas tan cosmopolitas,
me corrige todo esto y estoy contento de estar equivocado. Si hace
dos segundos estaba con dudas muchas sobre mis pasos
y el temblor catastrófico que generarían
al salir tras cerrar la puerta,
aquello ya es anécdota rasgada, hoja
que pasará de amarilla a café caduca,
muerte caminante que sólo convoca a la muerte
(la suya). Bendita corrección
de lo que me rodea.
El poderío de un calzoncillo
reside por lo común
en sus colores opacos, claros
o derechamente brillantes
que muestran o sugieren lo que sea
detonador de fantasías y realidades.
Pero si hablamos del calzoncillo jetón
el punto estético pasa a segundo plano:
las costuras que se salen y el elástico
exigido hasta las últimas consecuencias
son lo que lo deja como
un objeto de deseo especial
al menos para quienes no tienen
demasiado que ostentar pero
quieren que se note el esfuerzo,
el trajín de ir de un lado a otro
para culminar frente al espejo
de la vanidad modesta
o frente al abrazo de esa mujer
que también desconfía de los ribetes
tópicos y entrega su corazón abierto
en paños menores que ya son mayores
por honestos.
¿cliché o trizadura?
menos creo en la tabla
que en la honda torcedura.
la historia es historieta
cuando el ojo exagera
y ya es pobre la meta.
Todos los espacios en blanco
acabarán demacrados
desteñidos
producto del desgaste natural
de los conflictos
de los vidrios salpicando
de los condones botados
a menos que alguien sea
tan obseso que los ponga
bajo un cristal aislacionista
que no sería deste mundo.
El crujir
de los pasos
en la plaza
cuando las hojas crecen cayendo a un ritmo helado
delata a quienes
ya caminaron
más que muchos
más que quienes traen vientos plásticos inofensivos
y hoy fijan
sus batallas
con arrugas corrientes
con el viento calibrando sus cabezas familiares
en el día
que señalan
los rayos
del sol que envejece de color marrón inestable
o las esquirlas
conseguidas tras
otro triunfo por retiro
como el de los señores acabados en la esquina grasosa
o de la grasa humana
que se desespera y no quiere
pasar por pasar en la plaza.
Visto el panorama diría
que recibir el soplo
del beneficio de la duda
permite auscultar un poco más el pasto,
rodearse de pétalos no invasivos, poner
los pies en el aire más que
en la tierra convulsa
y temblorosa de tantas amenazas.
Que de esas está repleto
el peso denso de la certeza
que camina sobre ti sobre tus ojos
dolientes que ven a esas turbas
deseando tirarte botellas de cerveza
o vasos de ricino porque
en vez de abrir las compuertas
al beneficio de la duda
prefieren colar esos adoquines sin corazón
como respuestas rígidas
que no tienen color
ni sabor,
sólo quieren estar encima del misterio
sin dejarlo respirar
la curvatura de la pregunta.
Si al revés de la historia conocida
el Fénix no logra renacer
y se queda tieso como momia
y las cenizas son las que persisten
elevando su vuelo carbónico (no neutral)
logrando una nueva vida
significa que hay esperanza
para los buitres de menor cuantía
que cruzan los cielos
oliendo a carne quemada
deseando algo más que sólo devorar
larvas repetidas
(eso que les dijeron sería lo único
para alimentarse)
son ellos quienes escribirán otro renacer
para espanto de los que todavía repiten
las mismas fábulas.
Apenas puedes correr de una punta
a otra de esa calle que cubierta
por rejas finas olvidó
albergar un poco de la hierba pura,
de la luz menor que antes
fue milagro y señal de intercambio
en el que participaban
los chicos de tricotas fluorescentes
y los de chaquetas negras
que mascaban tabaco mientras
recordaban dos o tres canciones
muy enganchadas al espíritu
de un empalme que ha sido desterrado,
del que queda una placa borrada
por escupos
rayones
manchas de mayonesa
ejecutadas por los mismos que instalaron
las rejas puestas de una punta
a otra desta calle.
Pobres enviados especiales
de una crónica infectada
con el barro de sus rancios uniformes.
Si la pregunta es más fuerte que la respuesta
el aire que se cuela entre una y otra
se vuelve una especie de veneno
seco
que va forzando el tránsito de las sílabas
que condiciona al interrogado
a dar una respuesta entera y granítica
o a ensayar jirones de otra incierta
que transforma el veneno seco
en lágrimas.
Por más que digan otra cosa
el grito no está en el cielo
ni el cielo en el grito:
más bien lo que hay
es una decodificación errónea
de señales terrenales
y exageradas
que no desembocan en nada
que no sea el gusto tóxico
por confundir lanzando
ácido muriático desde la saliva
que mancha el piso con grietas,
ese que motivó el grito en el cielo,
del que ya nadie quiere oír hablar
por culpa destas señales
contrariadas.
No pienso en el muro que divide
gris y circunspecto
cuidado por una caseta brillante y fría.
Pienso más en el muro que no se ve
cortado por el aire del espanto
de quienes caminan por una cuerda floja
en cualquier calle céntrica o periférica.
En el muro que las repeticiones seriales
de las bocas y los gestos construyen:
lo que lleva al vértigo del sudor oscuro,
lo que castiga por definición moldeada,
lo que renuncia a tumbar este hormigón de almas.
Aparecer en la lava dormida
de un volcán cualquiera
es una pesadilla a evitar:
puede que cuando se despierte
rojiza a punto de endurecerse
el reflejo de tu rostro
sea reemplazado
por un círculo amarillo
hirviendo
al que le cuesta pronunciar su nombre
o se vuelva la ceniza amniótica
expulsada de su región
por abrazar un sueño censurado.
Hilar fino desde la cortina manchada
por el óxido del tiempo que corroe
cuesta demasiado
si cada tanto llegan
quienes pretenden cobrar favores
de años lejanos
cuando en medio de las sombras rientes
y los vasos con pétalos sicotrópicos
les dijimos que eso
iba
a
ser algo claro
y nos iba a dejar contentos como fuese
Hoy todo parece estar cambiando
y el esfuerzo que se teje pide un gesto
que no sea de humo
sino de madera lúcida
pero estos
invasores del espacio periférico
que nunca fueron más que el humo del alquitrán
se han quedado pegados
víctimas del moho
del veneno encadenado
del óxido sin solución
que obstruye toda trama cuando no se pule.
Al que pregunta se le traba la lengua.
Y de momento hurga en su silencio.
Libertina, tu libre discurrir
me arrastra a liberar lo que no estaba
puesto en libre circulación, en flujo
que duerme libre y pierde eso despierto.
Me pones de cabeza, libertina,
con lo libre subiendo de color
ya líbero bien vestido y más tarde
libre de ropas vanas no sensuales
-que de eso sales libre, juegas siempre
caminando en trazos de un libro vero
escrito en jerga ignota, liberada
del peso formal. Libre eres encima
de mi erizar, gemir, caer, volver
a amar tu libertad tan ricamente.
Todos los pájaros que eligen colgarse
del mismo cable eléctrico
buscan que su trino tenga la misma afectación
ese tono de resistencia que les servirá
para hacer frente a los pajarracos insensibles
que van de paso y les da
lo mismo ponerse en donde sea
porque creen que algo los va a proteger
pero a la hora de la verdad
un cantar agudo preciso cuenta mejor la historia
que esas fanfarronerías
de los pajarracos aislados.
Así de catastrófico:
o voy huyendo
de las tropas espinadas
que quieren escabecharme
o voy
a la búsqueda del viento silvestre
que se reconoce chúcaro
y vibra con el choque de las hojas
y las ramas.
Si de mí dependiera
el viento y las tropas
deberían impactar entre sí
o contra las micas del camino
y su numeración habitual.
Como no depende de mí
mientras corro los colores se destiñen
y una parte de mi piel se endurece
obligando a mi corazón a no gritar
a no develar el desenlace.
Ahí va el que tiene cara de "yo no fui"
corriendo por una cinta continua
que llegará a tenderle una trampa,
esa donde una mancha en el camino
lo hará
caer
dolerse
y de pronto
confesar lo que hizo en el momento,
lo que dejó de hacer hace dos horas
y lo que le hicieron hace treinta años,
eso que quedaba rezagado en la alfombra
persa o romana de un silencio
que asusta a cualquiera.
Finezas
que hoy ya son invendibles.
De pronto las extrañas matemáticas
que rodean los pasos de cada uno
te dirán que dos locuras no se anulan,
que la locura personal de hilos en forma de rayos humeantes
y la locura colectiva de las banderas tiernas elevadas entre la hierba
y las hojas grabadas a golpe de sonrisas
se pueden unir, sumar, multiplicarse y mirar hacia los monolitos agrios
que siempre dijeron que no, que eso era imposible -la posibilidad
habla o balbucea gradual y abre sus capas, va dejando señas
de otros enlaces que podrán desayunarse o ser la mejor cena de lujo,
ser esa otra locura que los monigotes denostan, ellos que se creían
la joya de la corona y hoy se pudren. Menuda multiplicación.
1. Princesa Alba- "Te lo prometo" 2. FloyyMenor y Cris MJ- "Gata Only" 3. Vesta Lugg con Loyaltty- "Paracetamol (Pe...