Martillo no obrero: ¿por qué te quedas
a atormentarme
si no soy yo quien te toma
por cierto mango?
Martillo no obrero: ¿por qué te quedas
a atormentarme
si no soy yo quien te toma
por cierto mango?
Se ha visto deambular
por calles, avenidas y rotondas
a una mujer cuyo rostro
captura las grietas de la soledad
cargando un saco de cachureos-
en él suenan y resuenan
juguetes y relojes, frascos y cucharas.
A veces camina y en otras se arrastra
como un animal doliente, como alguien
que se desorienta más y más
con el paso del calor y el viento frío.
Nadie sabe si se ha establecido
en algún punto del cemento.
Tal vez cuando muchos nos vayamos
y los peladeros más sucios se vuelvan
supermercados o edificios con vista al tráfico
esa mujer seguirá cargando cachivaches
o no le quedará más opción que dejar
su cuerpo sobre una línea sin pensar
que puede aplastarla un camión de cemento.
¿O la estamos sobrevalorando y por mirarla
detenemos nuestro pulso igual de afectado?
enciérrome en esta torre de palabras
y de tanto usarlas o manosearlas
me hacen salir al aire sin soltarlas:
es un soplo curioso este abracadabra.
Que tu mano derecha sepa
lo que hace la izquierda
ya es algo que no es ningún misterio.
Tampoco lo es que ambas manos
tantean una piel que exhibe
llagas endurecidas y rincones
por los que han pasado
dagas espinosas o puños
representando la miseria intolerante
-la más común por desgracia,
la más reiterada como un loop canallesco.
Lo que desconocen
las manos, los brazos, los ojos torcidos,
la cabeza seca y los pies en vinagre
es el espesor de la tierra final,
la clase de gusanos predispuestos
y si para entonces la solemnidad
en torno a sí
tendrá sentido.
Sacar a bailar a las palabras
en esa pista que mezcla
arena, hielo y hojas deformadas
por el viento, dejar que
se deslicen a ratos con
suavidad a ratos con leve
turbulencia, que vayan
de un lado a otro de la pista
como figuras que uno va
soltando como si nada, como
si todo el descalabro de allá afuera
no fuera tan jodido, el piso
ya está hasta la tusa de jodido,
uno suda y no da crédito a lo hecho,
las palabras bailan en un soplo,
el mundo las digiere como puede.
Marcado ya está en el calendario: Coldplay se presentan en el Estadio Nacional los días 20, 21, 23 y 24 de septiembre, fechas completamente vendidas. Acompaña a los del MUSIC OF THE SPHERES (Parlophone/Warner, 2021), como telonera oficial, la cubana Camila Cabello. Y por si eso fuera poco, se agrega al espectáculo pop en Ñuñoa una muchacha que vive un momento especial, tras actuar en el Caupolicán. Sí, es la Princesa Alba, confirmada como número local. No es tan tirado de las mechas que diga presente la de "Pica pero rico". Coldplay hoy ofrecen himnos de pop colorista anclados en la EDM (Max Martin, aliado histórico de Britney Spears, Backstreet Boys y Katy Perry, produjo su más reciente álbum), y Trinidad Riveros Espinoza es una figura que parte de lo urbano para abrazar los estribillos melódicos más adictivos. La Albita manifestó su alegría de poder llegar a esta instancia, citando el principio de "Paradise", la del video de los elefantitos: When she was just a girl/She expected the world... Princesa Alba vive estos días como la concatenación de lo fielmente dulce. Hace poco la vimos en ¡QUÉ DICE CHILE! (Canal 13), jugando con colegas como Soulfia, Flor de Rap y Karla Melo. ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥
OBSESO IMBÉCIL
ME REFRIEGO CON PAPELES
ME SABOTEO
POR LA VÍA CIVIL
DE LO INÚTIL
DONDE NADIE
DEBIESE RECOGERME
me levanto:
mi harapienta
investidura
es la que uno
lleva arrastrado
por el hielo
al que le concedo
el derecho
de agredirme.
No existe peor pesadilla
que la de ver en medio
de la noche más cruda
o del día como fogón inclemente
a quien sonríe como si nada;
cosa de notar que su boca extendida
más parece una llaga densa,
una mezcla de sangre y pus
-costra del terror curtida
en pasillos, cuartos y patios traseros,
boca que intenta buscar
el fulgor de la alegría
pero por motivos imprecisos
se la arrebataron.
Será que me asusta
y me da asco porque de algún modo
su boca me remite al calvario
que yo viví, la expansión feroz
de esa pesadilla.
Se hablaba de
poner las balas
al pecho, de ser plomo más
que huesos, de ser culpable
antes que te acusen.
Nadie sabe nada, o lo esconde
bajo la ropa interior
-la piel
ya no resiste.
Retortijones mentales,
palpitaciones de tripas,
lagrimeo de las uñas,
confusión generalizada en forma
de moreteo o de mugre saliendo
aunque la piel se conserve
porcelanosa y sedosa de frentón:
quién me puede asegurar, por
los mismísimos gargajos del diavolo,
que no estaré en un par de horas
caminando por los campos borrosos
o por los callejones de aceite trucho
gritando el nombre de dos reyes
o tres sultanes o 15 dictadores:
ahí está mi cuerpo como pantalla
-como réplica de algo innombrable
-como derrota después de tres derrotas.
El mérito de los Arctic Monkeys siempre ha sido el de ir cambiando de piel sonora en sus distintos álbumes, partiendo con ese enérgico WHATEVER PEOPLE SAY I AM, THAT´S WHAT I´M NOT (Domino, 2006). Los de Sheffield ya se preparan para lanzar el sucesor de TRANQUILITY BASE HOTEL + CASINO (Domino, 2018), esa inmersión en una atmósfera retrofuturista llena de detalles menos rockeros pero igualmente atendibles. El 21 de octubre aparecerá THE CAR, obra en la cual van a seguir ese camino de introspección. El sencillo de adelanto es "There´d better be a mirrorball", 4 minutos y medio de un baladón fino cercano a Burt Bacharach o el Scott Walker más accesible, con algunos requiebros James Bond. Vale la pena pensar que Alex Turner se gradúa acá de crooner mayor, enfatiza más y mejor su fraseo, con una letra enigmática en torno al desamor donde declara: Si quieres llevarme al auto/Deberías saber que tengo un corazón duro/Así que, por favor, ¿podemos asegurarnos que allí haya una bola de espejos? Los Monos vendrán en noviembre al Primavera Sound Santiago, otro momento especial para apreciar en Chile a estos astros británicos.
*Soda Stereo
El ritmo
de lo que miras
se enlaza
a tus manos
que tocan
lo que es carne
lo que es temblor
lo que cae sobre mí:
la escala máxima de un placer
sobrenatural
que te supera
que nos supera y nos encanta.
La última página de la noche
puede parecerse
a la primera del amanecer
siempre y cuando
el aliento se mantenga
como niebla luminosa
de los cuerpos que no se rinden.
Liviana
en el trazado
de tus ojos
me llevas
y ya quiero
que levantes
las piedras
angulares
de esa playa
que nos besa.
Papel con engrudo en demasía para promocionar
la última ocurrencia del ídolo de turno.
Lo siguen y lo llenan de flores donde vaya,
incluso en la aldea que mezcla piedras blancas
con cenizas moradas. Será que por esas cosas
el engrudo con el que pegan sus carteles
salpica más y más a moros, cristianos y agnósticos
-o los salivajos del boca a boca
que en el estadio lleno se convierten
en lágrimas de emoción.
Arrójame
por la vía
de tu
susurro
más
estridente:
que en ese
salto al
(aparente)
vacío
mis ojos
cerrados
sepan
que
caeré
otra vez
en ti
evitando
cualquier
vulgar
separata:
así las nueces
valen menos
que tu ruido
suave
y firme.
darse vueltas una y otra vez en un charco
de sangre
sólo para contar detalles burdos
insoportables
y alimentar la curiosidad
malsana
perdón pero yo no quiero esta porquería
Del puente de madera
con aleaciones de fierro
al puente tierno de tu mano
busco llegar antes
busco llegar mejor
que en momentos donde la prisa
empapa y satura
revuelve para peor
lo que llevo
busco evadir las vías muertas
rumbo a tu carretera de abrazos
Decían que había un millón doscientos
sobre el asfalto de Santiago gris
llamando a revisar el infeliz
estado de las cosas -peso muerto.
Decían que sus ecos en el viento
hacían sonar gritos de un matiz
firme y rabioso; lúdico el tamiz
desafiaba ese conformismo tuerto.
Otras veces las cifras se equivocan.
En esta no, porque los de este baile
no sobran sino buscan que lo digno
sea costumbre, aliento en estas bocas
que luchan para que no falte aire,
para que el peso no sea único signo.
Toda flecha (por cromada que sea) da cuenta
del patetismo del arquero que la arroja, del veneno
(por canónico que sea) que había en sus manos
al traspasar el aire, del creerse cupido ansioso
y mearse sin épica.
Pastores (supuestos) de almas que saturan repitiendo
lo que las biblias empastadas cuentan mejor
silenciosamente. Si cuidaran ovejas
ellas arrancarían sin dudarlo.
Me arrastro a duras penas para alcanzar el café
ese polvo instantáneo que habrá de sostenerme
por algunas horas en que el hierro del día a día
y el opio de la ilusión tiran de mí sin piedad
qué piedad puedo tener si en el balance
cruel voy bajando lentamente y mis respuestas
son espejismos a los que no los salva
ni una taza de café.
Si el tema a abordar
es un país duro
enclenque
poco leído
con poco oído sereno
y un porcentaje
rácano
de interés
en el
prójimo
aunque no sea
próximo
(salvo que
sea por
su patrimonio
en diamantes
y lingotes)
mejor
cambiemos
de
tema.
Unir mi calor desvaído
a tu calor vibrante e incansable:
esa es la constante
por la que sigo deslizándome
y cayéndome de espaldas
en un terreno que es azar
o una incógnita tras otra:
el juego de antifaces
que propones y acepto
encantado que allí me derrotes.
El visitante que arrastra sus pies
corre el riesgo de sentir que ese paseo podría ser el último
si se prueba que andaba moliendo piedras añejas mientras
pensaba en ser el alma de una fiesta
que nunca fue suya.
Observo el ir y venir de la multitud
desde mi cáscara solitaria, las costuras polimorfas,
los músculos enseñados en el frescor, las cabelleras
tornasoladas o de un gris plata,
los estilos de baile morenos,
los abrazos de corte amistoso
o los enlaces besucones que después
tendrán secuela corpórea
más intensa. Hay detalles perceptibles
y otros más milimétricos
que me resultan incómodos, redundantes,
absurdos o vacíos al punto que creo
que fundamentan mi refugio refractario
en esta soledad solemne invadida
por rayos casuales. Pero al fin y al cabo
sé que no puedo renegar de la multitud:
sus huellas son necesarias, sus miradas
la suma de otras soledades más complejas,
sus voces la música que valida el latido del mundo.
Contrapongo
a la conocida
luz blanca y friolenta
desas luces
presentes en el encuadre
de estas esquinas y de
las salas rutinarias
que me ven entrar
hablar
e irme
la fresca y cálida luz
que hay
en tu azulina forma de aterrizaje
lo que mantienes en todas partes
lo que sólo algunos conocen
como uno mismo
espectador
y más que eso sí te doy este tiempo
moribundo que lo salvas
de la asfixia de la luz fría.
La tesis que uno ha sostenido acerca de la etapa 98-99 de Radio Concierto como prefiguración de lo que Sonar FM iniciaría en 2009, bueno, queda completamente validada. Alfredo Lewin y Fernando Mujica fueron parte de ese momento vibrante, donde se la jugaron por el rock en su esencia más poderosa, marcando a una generación que sintió el cierre de ese proyecto como un golpe duro.
Sin embargo, la fuerza del destino logra que el ex conductor de MTV y quien dirigió Insanity (revista metalera) y Extravaganza! (en dos etapas) vuelvan a estar juntos en la propia Sonar, al frente de ROCK & GUITARRAS, un espacio que va de lunes a viernes a las 14:00, el cual revive por todo lo alto ese concepto, esa intención de valorar aquella música, más allá de los algoritmos y lo que recomiendan en la web (donde la payola igual está presente, no me digan que no), más acá de la pasión por comprar cassettes, cedés o vinilos e ir a conciertos, sin dejar de ahondar en historias y anécdotas sabrosas. Este es el mejor regalo que Sonar le hace a sus auditores en su aniversario 13. R&G de momento tiene como columna vertebral la pregunta del día, en torno a asuntos clave del rock mismo, y El Disco de la Semana, revisión de alguna placa esencial, sana costumbre que Alfredo ha mantenido en otros programas recordados como Frecuencia Rock, Haciendo Show, Sonar Clásico o Mundo Sonar. Dios (o quien corresponda) los cría, y la 105.3 los junta otra vez. Y la voz continuista de Patricio Gutiérrez no duda en decirlo: El rock no ha muerto. ¡Vivan las guitarras!
me sorprendo mirando lo que es
ante los ojos de cualquiera un baile recreativo
en el cual algo de ese esquema
quebrándose o zigzagueando pasa a trascender eso
busca otra danza implícita de tan entusiasta
una espiral tribal casi desconocida
que ya quisiera ubicar mejor
que apunta a algo que olvidamos
en el cruce de esquinas pragmáticas
alejadas del placer.
Pasar un día entero
de fragmentaciones
y bloques de hielo y cemento
que rediseñan de manera
estridente
el paso de cada uno
como peaje asumido
para llegar a contemplar
la noche y su cielo
color paquete de vela
esa envoltura real sin nubes
esa eléctrica lámina iluminada
que evade el peaje de lo chillón.
la borra de la lluvia
distorsiona los árboles
-los cruza con las luces
de los postes
a punto de apagarse
-a punto de ahogarse.
Si se trata de embriagarme eso
ya lo hice antes del vino y del licor
de flores silvestres me embriagué
con tu parloteo a la vez bien definido
a la vez caótico y chillón con desvíos y
sendas veloces que no me dio tregua
para mi fragmentaria felicidad para que el reloj
quedara desfigurado el paso de la noche al día
no se siente y tu rastro fue lo que quiero recuperar.
Usted cree que el tejido
de las cosas vistas pasa
por hacerles dos muecas
y vestirlas de blanco y negro.
Pero en realidad
toda esta puesta en escena
tuvo fríos lazos (escarcha
como agujas insolentes)
y soles que golpeaban
en horas inadecuadas
con monsergas muy gastadas,
con martillos burdos que hoy
se ven horrendos. Tras esto que ve
hay un esfuerzo para que
este tejido cubra a cada alma
que huye del hórrido esquema
en el que gente como usted cree.
A la luz tiznada, tóxica, odiosa, tergiversada o chucheta de las viejas y nuevas circunstancias, Chile se ve como una herida extendida, una llaga hedionda que mezcla sangre, putrefacción (moral y del aire) y lágrimas ante las cuales no corresponde hacerse el leso. Sin embargo, de vez en año, de año en lustro, de minuto pétreo en hora fresca, surgen flores coloridas, pétalos sorpresivos, hojas y ramas que cambian el aspecto de esta herida. De esta costra conflictiva y conflictuada que se fortalece con el entonar del Himno que ha hecho vibrar al mundo. Sólo falta que la opresión se siga reduciendo en todo rincón. Y otras cosas que no puedo nombrar.
todas estas palabras se tragan
se consumen
se engordan por la vía
de los frisos barrocos barriales bestiales
cuando se apagan son vómitos aceitosos
que se adelgazan
en letra chica
nota al pie demacrada
aforística que punza pide que el viento llegue
o que el silencio mayor sea el árbitro
las palabras son el reflejo de alguien
o de nadie
Una foto borrosa
de un momento X
(una botella
de cola compartida
entre 4, la carne asándose,
el retoque frente al espejo,
la piel frente a la piel
o el grito frente al abuso)
puede recapitular la gloria
deseada o alcanzada
o apenas
ser un trozo de historia
que en su textura borrosa
muestre a la persona
o al objeto como punto muerto
de un panorama devorador:
mientras se vive y se camina
el mundo te borra y te niega.
La secuencia ya es conocida, pero bien vale la pena volver a recordarla:
Sin estallido (catártico, traumático, furioso, simbólico, épico; a cada cual su interpretación) no hay acuerdo del Congreso (19 de noviembre de 2019). Sin acuerdo no hay Plebiscito de Entrada (25 de octubre de 2020). Sin primer triunfo del Apruebo no hay elección de convencionales. Sin trabajo de la Convención Constitucional (lastrado por la derecha, la difunta Lista del Pueblo -con el Pelao Rojas Vade como bufón mitómano-, la comisión medioambiental y personajes como Fuad Chahín o el cada vez más ridículo Renato Garín) no tendríamos el verdadero fruto de este proceso: el borrador definitivo de la Nueva Constitución, tras pasar por la Comisión de Armonización. Se le entregó al Presidente Gabriel Boric en la sesión de cierre de la CC, el 4 de julio de 2022. Y eso da pie a que este 4 de septiembre se realice el Plebiscito de Salida.
Tras revisar el borrador en una lectura rápida mas atenta, ya que soy sólo un ciudadano y no un leguleyo, ni un politólogo, ni un comunicador presionado por la muela y el pálpito cruel de la opinión pública, apenas encuentro unos artículos con los que no estoy tan de acuerdo: esos sobre materias de justicia vecinal, medio ambiente (lo cual reafirma mi parecer sobre esa comisión en la disuelta CC) y voto obligatorio. Todo lo demás me parece de una coherencia, de una seriedad respetables, de una impronta que invita a confiar. El ruido chirriante de la derecha, de las voces opinantes afines a ese sector, de los pasillos empresariales y, no olvidar, de ese invento burdo y patético que es el grupo Amarillos por Chile, el cual incluye a Cristián Warnken (otrora comunicador luminoso que invitaba a leer y releer a Gabriela Mistral, Nietzsche, Rumi o Edgar Allan Poe, y que hoy abraza un rol oportunista y desafortunado), a la hora de validar la opción Rechazo, repitiendo que el borrador calca cosas de las cartas magnas de Bolivia y Venezuela (lo de la plurinacionalidad les genera incomodidad), que coarta el derecho a elegir y que, como concepto aglutinador, es o parece un "mamarracho", bueno, eso no hace más que reafirmar mi intención de volver a votar APRUEBO.
Los datos de las encuestas son nada. La apreciación incompleta sobre la supuesta transversalidad del Rechazo es nada. Humo plomizo de olor dudoso. Las reformas en el Gobierno de Ricardo Lagos a la Constitución de 1980 fueron un remix válido, pero hoy esto ya no aguanta. Gladys Marín (QEPD) y Tomás Hirsch, cuando fueron candidatos a la presidencia, proponían el cambio constitucional. Y hoy esa ilusión pasará a ser algo real, si en el Plebiscito de Salida gana el Apruebo. Insisto acá con lo que Sergio Bitar dijo hace poco: El borrador no es ni un mamarracho ni es el paraíso. Lo que se pueda reformar se reformará en el Congreso. Aunque el cuco de la derecha (udiotas, erreenes, evópolis o republicanos, lo mismo da) diga que la "izquierda" acapare todo el poder. A no tener miedo.
En septiembre, YO APRUEBO.
Sí, igual que en el #25O.
Y ese 5 de septiembre, más allá de la alegría de unos y la tristeza de otros, debe ser el punto de partida para mejores diálogos, para hacer que Chile sea un mejor país.
Debemos cumplir con ello.
Abres
una puerta
y en medio
del paseo
no sé
si me envuelve más
el perfume
de las
calas
húmedas
o la enredadera
profunda
fresca
no habitada
por signos
venenosos
terribles
de tu honda
zona
púbica.
Puertas discontinuas.
Árboles torcidos.
Caras y cuerpos a ignorar.
A veces también aprovecho las últimas luces
para decirme que mañana
las lágrimas podrían volver
en forma de picor creciendo
con la niebla enemiga
con lo que no sé resolver.
1. Princesa Alba- "Te lo prometo" 2. FloyyMenor y Cris MJ- "Gata Only" 3. Vesta Lugg con Loyaltty- "Paracetamol (Pe...