21 mayo, 2017

PUNTEOS, LOOPS Y DEMASES: muerde menos pero ladra con matices


SEPULTURA
Machine Messiah
(Nuclear Blast, 2017)

/METAL/ Es cierto que los mejores momentos de una banda como Sepultura se han dado cuando militaban los hermanos Max e Igor Cavalera, que el peso de álbumes clásicos como CHAOS A.D. (1993) o ROOTS (1996) es incuestionable, que como dicen ciertas voces todo tiempo pasado fue mejor, que costaba encontrar una motivación mayor para agarrar cualquiera de los discos facturados por la alineación actual, con Andreas Kisser y Paulo Jr. como los únicos miembros sobrevivientes de la original y Derrick Green como vocalista. Pero en esta ocasión vale la pena mojarse el potito y prestarle oreja a MACHINE MESSIAH. Bueno, puede que su planteamiento sea engañoso al principio: el sencillo de adelanto, "I am the enemy", es un verdadero combo en el hocico o una patada en los cocos o un ladrillazo en los dientes, la mejor canción de Sepultura en años, un mensaje de apoyo a quienes se reúnen o se reorganizan ante el clima conspirativo y de miedo que domina al mundo; pero esa agresividad extrema no es el tono general sonoro del disco. El resto del minutaje aboga por una intensidad que muerde menos y ladra con ciertos matices instrumentales (escuchar al respecto "Iceberg dances"), los cuales no menoscaban el esmero que estos guerreros ponen. Piensen en "Resistant parasites", "Vandals nest" o en "Phantom self" y su brillante intro tribal/arabesca, y estarán complacidos. MACHINE MESSIAH debería ganarse el corazón de los que todavía creen en Sepultura, y por qué no decirlo, el de los oyentes en general. Una curiosidad: uno de los bonus track en la edición especial corresponde a su versión para la canción de Ultraseven, detalle japo divertido sin duda.

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