07 mayo, 2017

PAPELERÍA (o poesía): Ejercicio visual

Dejo abierta la puerta en medio del campo
para que estas prendas se nieguen a sí mismas,

para que estos cielos sean ellos mismos renegando
de aquellas nubes humectadas, para que el cuadro
sea más cuadro que nunca sin importar si sobre
la tela hay un espejo, una pipa o un ojo
omnipresente cansado de su gran angular insistente.

Ya estaba bueno que alguien lo dijera:
estas imágenes huelen a muerto desde el minuto cero
estos enfoques son un irrisorio atado de nervios.
Son un chiste pésimo que no se traga
ni con 20 litros de absenta. El desafío presente
sería rehacer todo lo anterior
                                           aunque sus llagas
permanezcan en la mirada de quien las vio
tan rojas y celestes. Sólo así las imágenes
pueden sobrevivir drásticas.

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