09 mayo, 2017

MINIMALIAS Y MAXIMALIAS: la cortina y el excremento

llegó nuevamente al lugar donde todo sucede con normalidad. se dio cuenta de algo espantoso: la cortina estaba manchada de excremento, pero más que nada uno de los candados estaba más embadurnado de caca que toda la cortina. estaba condenado a limpiar con lavaza y agua caliente esas huellas infames de lo que haya pasado, sea que un perro o un gato o un simple y descriteriado transeúnte posea la autoría de aquello. no hay nada más repugnante que toparse con que los lugares donde uno transita camino a sus posibles recompensas son mancillados de alguna manera. hoy fue un montón de mierda hedionda, penetrantemente despreciable. mañana ¿qué tendremos que mamarnos? ¿los restos de una bomba molotov? ¿un par de condones lubricados como residuo de la lujuria de dos cuerpos ansiosos? ¿una caja de tinto santa helena? ¿una bala loca disparada en medio de vaya a saber qué conflicto? no quiere saber. hay momentos en que saber es calentarse la cabeza innecesariamente. ya decía una poeta venezolana que es mejor este no saber.

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