22 junio, 2015

PAPELERÍA (o poesía): Oda a una pelota artesanal

Como si en medio de la agenda histérica que te remarca hasta el más mínimo gesto ante
          esos clientes
se extendiera un lienzo transparente sobre el suelo
llegas a ese eriazo rodeado sólo por un par de letreros y te das cuenta que allí hay
una pelota hecha con una mezcla indiscriminada
de papeles, pegamento, telas y otros materiales imprecisos.
-Se parece a la pelota con que jugué chorrocientos partidos en otra era
más despreocupada -te dices para tus adentros,
y la llevas como si fuera el último balón oficial.
La llevas por las calles no importando si los tres colores del semáforo te gritan hueón loco
          o pobre ridículo, la llevas
y al encontrarte con tres muchachos la tiras al piso y sin mayor ceremonial comienza un
          partido cuyo marcador no quedará
en ninguna estadística oficial
mas sí perdurará en tu corazón libre e inocente
y en el de esos chiquillos felices que nunca
cambiarán ni por todo el fulgor metálico que se cotiza en bolsas o sacos
esta vibración de una pelota artesanal que sólo lleva el cariño
como valor agregado.

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