15 mayo, 2015

PUNTEOS, LOOPS Y DEMASES: fallece B.B. King, uno de los Reyes del blues

El día de ayer en Las Vegas se apagó el fulgor vital de una figuraza de la música popular, específicamente en los terrenos del blues. Hablamos de B.B. King, el mismo que llamaba a su fiel guitarra Lucille. Se le suele llamar uno de los Tres Reyes del blues, considerando que King significa Rey en inglés; los otros son Albert King y Freddie King. Nació en la ciudad de Itta Bena, Mississippi, en septiembre de 1925. Su primer acercamiento a la música fue al formar parte de un coro de gospel. A la guitarra empezó a acercarse gracias a Bukka White, primo de su madre. Durante los años 40 se fue a Memphis por 10 meses, regresó a Mississippi para prepararse mejor y de ahí a Memphis otra vez, logrando ser DJ y cantante en una radio de esa ciudad. Luego empezaría a grabar sencillos y álbumes donde quedaría clara su intención de aunar el espíritu del blues rural originario con la vibración eléctrica, propuesta que fue muy bien recibida y fue su sello eterno. Su interpretación más popular fue la que hizo de "The thrill is gone", escrita originalmente por Rick Darnell y Roy Hawkins en 1951 y registrada por B.B. en su disco COMPLETELY WELL (1969). Algunos de los que tuvieron el mayúsculo privilegio de compartir con este monstruo del blues fueron The Rolling Stones, U2 (esa versión de "When love comes to town") y su discípulo Eric Clapton, con quien grabó en 2000 el muy popular álbum RIDING WITH THE KING. Durante los años posteriores tuvo que batallar contra la diabetes, y su resistencia fue tan férrea que a los 89 años dejó de existir. El mismo B.B. King que dijo alguna vez: ¿Jubilarme? Yo sólo me jubilaré cuando me llame el de arriba. Y así lo hizo. Sólo la muerte pudo frenar el ímpetu de un talento a nivel grandioso que fue reconocido por la Rolling Stone como el 6º mejor guitarrista de todos los tiempos. Lo más seguro es que el próximo SONAR BLUES (el domingo a las 21:00) se lo dedicará Alfredo Lewin por completo a poner material de B.B. King. Gracias por esa música del alma, flameante y vibrante, maestro.

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