PAPELERÍA (o poesía): Escote farmacéutico

Receta aquella no escrita será
la que yo quería recibir
de ese balcón surgiendo entre
el blanco delantal de rigor
entre aspirinas y mejorales
(si es que no peorales impronunciables)
o lociones marca rodrigo caño. Esas
formas que me regalabas junto
con tu sonrisa de vicio que
imaginé como droga-puerta de entrada
a otras sustancias bajo el delantal
y bajo tu falda y bajo tu calzón
y sobre tu carne robusta que en esta noche
debe ser la sobredosis de otro
paciente o impaciente
en tratamiento intensivo de esos
que merecen la pena
o el goce. Farmacéutica traviesa,
¿dónde te metiste?

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