09 enero, 2015

MINIMALIAS Y MAXIMALIAS: sobre el atentado terrorista contra Charlie Hebdo en París

Todo aquel que piense que el lápiz es un instrumento necesario para cuestionar lo que hay a nuestro alrededor, sea documentándolo o utilizando la ficción, sea dibujando o redactando, no puede permanecer indiferente ante lo que hace dos días ocurrió en París. La oficina de la revista Charlie Hebdo fue atacada por tres hombres, los cuales asesinaron a 12 personas, entre ellos el editor y sus colaboradores. El motivo de esta acción terrorista: cierto malestar por los constantes chistes que en esa publicación se hacían sobre Mahoma y Alá. La típica actitud de musulmanes fanáticos que en su fe ciega se molestan cuando alguien le falta el respeto a su dios, cuando expone una visión que para ellos es un insulto terrible (pregúntenle a Salman Rushdie cuando lo amenazaron de muerte a causa de lo que ponía en LOS VERSOS SATÁNICOS), por lo tanto hay que cagarse a éstos seguro pensaron. Y gritaban que habían vengado a su profeta los muy asquerosos. Lo cierto es que el humor de Charlie Hebdo no sólo se ha reído de los símbolos religiosos de territorios medio-orientales. También lo han hecho con los de otros lados, que ni locos iban a disparar con un fusil Kalashnikov a esa gente que se la jugó con un lápiz en la mano, trazando líneas y círculos para hacer que patinara la risa sobre la pista de la actualidad más dura. Llegada la noche hubo un acto en la Place de la République, donde miles de ciudadanos hicieron el silencio correspondiente a manera de solidaridad, con pancartas que destacaban un lema general: CHARLIE HEBDO SOMOS TODOS. Le Figaro ponía en su titular que la libertad fue asesinada en este atentado. En esta pasada sí, pero depende de quienes imaginan, dibujan y parrafean revivirla a cada momento. Protegerla de cualquier cortapisa burda, de las sombras espesas de las amenazas, no importa si sean de violentistas que imponen su visión del mundo en el nombre de una creencia, militantes rojos o rayados que van por la vida levantando el teléfono rojo para ahuyentar a medios y auspiciadores para que le quiten el piso a quien dice la verdad o muestra la mugre escondida bajo la alfombra que a ellos les conviene dejar allí, o simplemente de trolls que no tienen nada mejor que hacer que joder por pasarlo bien, sadismo barato indeseable por demás. En estos días solidarizamos con Charlie Hebdo, nos cuadramos con la libertad y condenamos este acto que sólo a los enfermitos del Estado Islámico les parece bonito y encomiable.

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