08 junio, 2017

MINIMALIAS Y MAXIMALIAS: Daniel Llorente, el joven cubano que permanece encerrado en un siquiátrico

Me entero a través del diario digital 14ymedio, medio dirigido por la célebre bloguera Yoani Sánchez, de lo siguiente. Daniel Llorente es un taxista y además un activista que en varias ocasiones se ha manifestado alzando la bandera de Estados Unidos en distintos eventos. La última vez que apareció fue durante un acto del Día del Trabajo. Corrió por la calle con ese símbolo norteamericano, hasta que lo detuvieron. Días más tarde decidieron encerrarlo en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, también conocido como Mazorra, lugar en el que permanece todavía, a la espera que la doctora encargada de su caso le dé un diagnóstico. En una entrevista telefónica concedida justamente a 14ymedio, Llorente cuenta que lo mantienen en una sala amplia, encerrado con candado, y sólo lo sacan a diario un par de veces para comer. Este hombre no sabe qué hacer, pues lo más seguro es que no manifiesta ningún trastorno síquico, y esta jugada de la Seguridad del Estado (o como les dicen allá, los "segurosos") la efectúan para evitar que él siga en la calle ejerciendo su derecho libre a expresar su desacuerdo con las autoridades cubanas.

Esto comprueba nuevamente que lo que pasa en Cuba es muy jodido. Esa isla ha sufrido años y años de una tiranía socialista como la del fallecido Fidel Castro, la cual ha sido prolongada por su hermano Raúl. En el último tiempo me he estado devorando CUBA LIBRE (2010), el libro que contiene los posteos de la propia Yoani Sánchez en los primeros años de su bitácora Generación Y, material que ayuda a abrir los ojos sobre lo que realmente ha pasado y sigue pasando en la isla. No puede ser que quien vaya por la vida como un disidente sea apresado, y sus derechos se los pasen por buena parte. No es justo que un pueblo como el cubano siga teniendo que acallar su voz. Cabe preguntar qué opinan los políticos de izquierda chilenos de algo como lo que le pasa a Llorente. ¿Qué diría Guillermo Teillier? ¿Qué diría Hugo Gutiérrez? ¿Qué diría Camila Vallejo, a quien Fidel Castro le tiró flores? ¿Qué diría la sinvergüenza de Karol Cariola, beneficiaria de esas líneas telefónicas? ¿Qué diría el jetón de la moto de nieve, el mismísimo Alejandro Navarro? No viene mal, aunque causa una rabia que te la encargo, enterarse de estas canalladas ocurridas en Cuba. ¿Que me puse contrarrevolucionario? Sólo quiero lo justo. Nada más.

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