11 septiembre, 2015

PUNTEOS, LOOPS Y DEMASES: empapándose de la gracia universal

GEPE
Estilo Libre
(Quemasucabeza, 2015)

/POP/ De Daniel Riveros cabe esperar una nueva validación de su método pop, donde no falte el colorido, donde cada nota parezca alcanzada de manera natural. La secuela de GP (2012) es una exhibición de ESTILO LIBRE que llega a diez años de su primer álbum solista. Hay una sensación positiva de asombro al apuntar que ese muchacho tímido con su guitarra colgada en GEPINTO (2005) ha avanzado durante cada surco para tener más y mejores herramientas a la hora de escribir canciones, empapándose de la gracia universal sin dejar de describir su aldea, tal como lo dejó dicho León Tolstoi, esa que se llama San Miguel y se nombra en "Punto final", una de las tantas exquisiteces de un disco que parte como avión con la diablada "Marinero capitán" (aparece el charango de Elizabeth Morris), el banquetazo orgiástico de "Hambre" (con la peruana Wendy Sulca como invitada) y ese "TKM" en plan conquista.

La inspiración no se detiene en "Siempre quiero lo que no tengo" (menudo título) o en la bachata "Invierno", momento en el cual Gepe no oculta algo que ya sabíamos: que Juan Luis Guerra es una influencia válida para él. Más se zarandea uno en "Fiesta maestra" o en las dos que van al final del álbum. "A la noche", por ejemplo, toma la iniciativa de mezclar house, hip hop y batidos tropicales, consiguiendo otro hit instantáneo. La otra se llama "Vivir", nuevo encuentro con Javiera Mena enganchado a la facción épica del pop bailable (¿quién se ofrece para remezclarla?). El jugador más valioso de Quemasucabeza vuelve a ofrecer un álbum de primera, y benditos sean nuestros oídos para recibirlo.

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