20 septiembre, 2015

EL ADIÓS DEFINITIVO A EDUARDO GUILLERMO BONVALLET GODOY (1955-2015)

No me imaginaba que esta semana de Fiestas Patrias sería más especial que ninguna. Primero por el terremoto y maremoto con epicentro en el Norte Chico que soportamos el miércoles, y segundo por lo que pasó el mismo 18 de septiembre: Eduardo Bonvallet fue encontrado muerto en un cuarto del Hotel Nogales. Con el paso de las horas se esclareció que él mismo tomó la decisión de dejar de existir. Las últimas semanas no estaba apareciendo en sus programas de Radio La Clave, ya que se había tomado un tiempo de descanso; se notaba que el ex seleccionado nacional de fútbol mostraba cierto cansancio y pena, producto de estar separado de su última esposa y sus hijos menores, y con un escenario así de amargo Eduardo quiso acabar con su vida que para muchos seguidores era importante. Su paso por las comunicaciones fue arrollador, agarrando fuerza en unos años 90 donde no había atrevimiento, ya que recién llevábamos pocos años de terminada la dictadura. En el comentario futbolístico fue entregando sapiencia y desafiando a quienes tenían el poder en tales ámbitos, llegando a recibir muchas querellas y tener que pasar unos días en la cárcel de Capuchinos. Mientras eso pasaba, el apoyo del público crecía tanto en la radio como en la tevé, todos pendientes de cuando agarraba la pizarra para analizar los encuentros de la Roja de manera histriónica y frontal. En emisoras como Portales, Nacional, Zero, Tiempo o W y en canales como La Red, Canal 13 (comentando el Mundial Corea-Japón 2002), TVO o LIV TV supieron de su entrega magnífica. También en la Universidad Gabriela Mistral a cuyo equipo dirigió, retomando esa faceta de técnico en Deportes Temuco (hizo lo que pudo, pero ese club igual quedó último en la B; allí hubo manos negras). Hace unas horas estuve en una iglesia de Providencia, la Community Church, donde velaban a Eduardo, presente para esperar que saliera la urna en su viaje al Parque del Recuerdo; pude ver llegar a Marco Sotomayor y Cristián John Peñailillo, algunos de sus escuderos históricos. Se cumplía el deseo de que en este adiós definitivo Bonvallet estuviera rodeado de apoyo completo, de gente coreando su nombre, del Himno Nacional bien entonado, del Huaso Lalo con la trompeta, de flores y banderas honrosas y jóvenes que valoraron lo grande de un legado, lo atractivo y certero de cada análisis, lo potente de sus historias y también los momentos jocosos. Hoy se le da una despedida digna a un chileno memorable que dejó su huella en nuestras mentes. Personalmente puedo manifestar que ha valido la pena seguirle los pasos al Gurú con más atención desde esa noche en que le ganamos a Uruguay con un gol de Marcelo Salas, y me decía que debía escucharlo. Tanto lo aprecié que incluso en una disertación escolar de 2º Medio me salió muy Bonvallet la cosa. Un año antes odiaba tener que hacer el multitaller de los lunes porque ese día me perdía el Otra Vez de Zero de las 14 horas. Muchos años en que fue motivante escucharlo, y ciertos chiquillos se nutrían del espíritu ganador, a tal punto que esos muchachos lograron este año ganar la Copa América como locales. Más adelante vendrá alcanzar un Mundial, pero al menos Eduardo se fue de este mundo viendo a la Roja conquistar el trofeo continental. Bonva, Bonva querido/los chilenos jamás te olvidarán, entonábamos hace un rato. Y eso seguirá confirmándose por años y más años. GRACIAS GURÚ POR TODO LO QUE NOS DISTE. DIOS TE CUIDARÁ SEA COMO SEA. HASTA SIEMPRE, MAESTRO DE MAESTROS.

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