nosotros los que habitamos este
trozo de barro desfigurado por
los ires y venires de la vida
misma
no le debemos nada más que al cosquilleo
de las hormigas o al vuelo de
las mariposas aceradas o al sonido
de cuervos dulcificados pues
nos cobran con el tacto
la vista
el oído
para anclar en un contexto flotante
escribiendo sus marcas en el aire o
sobre estelas de polvo en relieve
márgenes de virtud que intentamos
acariciar mientras otros le deben
a financieras o bancos o emporios
de cacharros y harapos
cosas faltas de origen inasible
esto declaramos.
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