09 noviembre, 2016

MINIMALIAS Y MAXIMALIAS: apuntes sobre el triunfo de Donald Trump (o cómo un chascarro cáustico se transforma en una realidad difícil de tragar)

Tiempo atrás todo sonaba como un chascarro cáustico pero chascarro al fin. Donald Trump tirándose como candidato presidencial, proponiendo cosas terribles como construir un muro enorme para limitar la entrada de mexicanos o impedir que lleguen más musulmanes. Tomar en serio a este gringo loco, conocido por su perfil de empresario millonario que además condujo un reality show, parecía un despropósito. Pero el tiempo trae un desarrollo insospechado de todo lo que se mueve, y Trump llegó a enfrentar en el acto eleccionario a una Hillary Clinton que últimamente seguía trabajando junto a Barack Obama. Hubo encuestas que le daban ventaja a la esposa del recordado Bill, y en las que siguieron las distancias entre ella y Trump se redujeron como si nada. Anoche fue el día decisivo. Durante la noche se hizo oficial que ganó Donald. Y tal fue el impacto que en las bolsas el cobre y ciertas monedas tuvieron movimientos a la baja. El mundo mira con real incertidumbre la llegada del señor Trump a la Casa Blanca, que se concreta en enero. Porque no dará lo mismo si cumple con las terribles promesas. Porque ya tenemos claro que su relación con otras naciones puede ser más que tirante. Porque tras ese lema de "hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande" hay un gustillo filonazi. Porque los latinos y afroamericanos pueden ver complicada su existencia en cada rincón de esa enorme nación. Ya se había adelantado a esto la banda de narcometal Brujería cuando abría su disco RAZA ODIADA (1995) con un tema sobre un tal Pito Wilson, ficticio presidente yanqui que anunciaba la expulsión de todos aquellos latinos que no aprendan a hablar en inglés; y no se quedaron allí, pues durante este año sacaron una traca llamada "Viva Presidente Trump!" donde decían que sí debía ser presidente porque la haría la guerra a los mexicanos, con ese estilo tan feroz y divertido. A esto llegaríamos. Como si no fuera suficiente haber tenido a Bush padre y Bush hijo, ahora USA y el mundo entero deberán aguantar a un tipo desquiciado que podría inventarse otra guerra, invocando la excusa de la lucha contra el Estado Islámico (lo cual no hay que mirar en menos ya que esa organización es una verdadera porquería enferma). Hillary Clinton no era ninguna blanca paloma, la verdad, pero era mejor tenerla a ella sucediendo a Obama que a este gringo loco. Si cuando Bush hijo gobernaba habían poleras con su foto y la leyenda not my president, pronto se venderán como pan caliente las de Trump con la misma cuestión. Miedito, miedito...

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