La luna cubre a los que venden
el alcohol a los que no pelean
y a los que cubren de látex lo sabido
antes de darse gimientes. No se conoce
generosidad igual en este terruño
tratándose de quien es el relevo del sol
y en su llenura puede hasta superarlo.
Lástima que el ladrón de los tejados no la vea
porque de lo contrario no haría tal canallada.
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