Es muy tarde para mí en medio de estas paredes de adobe
tan o más elementales que las vocales
o el "Caballito blanco". Lo que podría
haber hecho en otras condiciones y con otros tutores
ya no lo puedo hacer. No es falta de voluntad
o de representación partidista:
es que el carro que debía llevarme a la cita
estaba roto al llegar, con las puertas
torturadas por los piedrazos de los bárbaros.
Y a esa velocidad no me ibas a pedir
que testimoniase mejor. No alcanzo.
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