no escribas poemas de amor, john, ten cuidado
con esas tentaciones de poner
el corazón sobre una papeleta, no se te ocurra
pensar siquiera en eyacular
miel o mermelada sobre las hojas, cada vez que creas
que ella puede ser tu alma gemela
eso termina doliendo más de la cuenta en los nudillos
y termina con más de un repollo
sobre el bote de basura -o sobre la línea de fuego-
y con dolores mayores en la cabeza
que no los sana otro poema de amor, tómalo en cuenta, john, aquí
los juglares no existen, y los pocos
que aún sobreviven se han masturbado a conciencia
pues la soledad
no pide rosas rojas
ni
juramentos
estúpidos.
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