La conciencia de tus vestidos simples
es lo que veo a diario, lo que toco
sin buscar, y quedo fuera de foco
por pronunciarte en claridad. Sí, simple
habitación ocupas, no se sabe
cuál es tu hacer: mejor que dé lo mismo
mientras sea sincero tu cataclismo
de dar dulces objetos, pues ya sabe
el viento escurridizo que lo atrapas
jugando a ser más frágil como vidrio
y sólida en la calle; no te miro
como accidente vano, eres sólo
la inocencia renovando su cuerpo
a cada abrazo entero o más que entero.
Para Carolina, única flor
1 comentario:
enmudecí.
Publicar un comentario